El jueves 29 de octubre, una de las jóvenes beneficiarias de la modalidad Hogares Sustitutos del ICBF, obtuvo su título profesional como Abogada de la Universidad Cooperativa de Colombia.
Cindy Johana Franco es la segunda joven beneficiaria de la modalidad de Hogares Sustitutos, que opera la Fundación Caicedo González Riopaila Castilla, en graduarse como profesional.
La joven ingresó a la modalidad cuando tenía diez años de edad, el equipo de profesionales que la han acompañado durante su paso por los hogares, la describen como una persona responsable y comprometida con lo que se propone, es así como logró ingresar al proyecto Sueños del ICBF y realizar el pregrado.
Luego de diez semestres de cursar su carrera profesional, recibe con orgullo y gran felicidad su título en Derechi, para comenzar el camino hacia la materialización de nuevos sueños. Con admiración describe el papel que juega la Fundación Caicedo González Riopaila Castilla y el ICBF, durante su proceso y señala la importancia del acompañamiento constante que tienen los beneficiarios y las madres sustitutas. El apoyo e interés demostrado hacia la joven, fue un factor determinante para su crecimiento personal y profesional.
La Fundación Caicedo González Riopaila Castilla de la mano de la Corporación Organización El Minuto de Dios y Food For The Poor, lideran la donación de 5.600 tapabocas para comunidades étnicas, población vulnerable y líderes comunitarios residentes de Bugalagrande, Cali, Florida, La Victoria, Pradera y Zarzal.
La alianza tiene como propósito prevenir la propagación del Covid a través del uso del tapabocas, entregando estos elementos a cerca de 1500 familias. Además, incentivar a quienes vienen liderando en sus territorios, campañas educativas y preventivas, para promover hábitos de autorregulación COVID entre vecinos y organizaciones sociales.
Algunas de las entregas, de acuerdo al tipo de población, van acompañadas con alcohol de Riopaila Castilla S.A., quien también se une a esta campaña, al suministrar más de 1500 litros de alcohol para el autocuidado y prevención.
Esta donación se complementa con acciones educativas de prevención desarrolladas por líderes comunitarios, quienes se encargarán de divulgar prácticas de cuidado en la comunidad.
Andrés Cadavid Asesor de Comunicaciones 320 873 7141
Los comunicados de fechas 21 y 24 de agosto de 2020 emitidos por la Sociedad, se refieren a las noticias que han aparecido en algunos medios de comunicación y en redes sociales, respecto a unas patentes supuestamente de su propiedad.
El Grupo Agroindustrial ratifica los textos expuestos en dichos comunicados
El Grupo Agroindustrial Riopaila Castilla informa que:
No es propietaria de la patente del producto Policane a nivel nacional ni internacional, tampoco tiene vínculo jurídico y/o comercial con dicha patente.
Tampoco es propietaria de la patente de los productos Sukkar y Polisukkar cuyo propietario es el mismo que está solicitando la patente para el producto Policane.
Respecto a Sukkar, Riopaila Castilla en 2005 y durante pocos meses, produjo y vendió jugo concentrado de caña de azúcar a la empresa C.I. Sukkar S.A. propietaria de dicho producto y de su patente asociada a la marca Sukkar. Riopaila Castilla no participó ni en su comercialización ni distribución.
La única patente de la cual es propietaria Riopaila Castilla es la de un azúcar intermedia, la cual fue concedida el 28 de febrero de 2013 por la SIC. El producto asociado a esta patente no se lanzó al mercado.
Riopaila Castilla reafirma su reconocimiento al sector panelero por lo que representa en la economía del país y el dinamismo que genera.
Además, reitera que actúa bajo el total cumplimiento de la ley y respeta la Ley 40 de 1990 por medio de la cual se dictan normas para la protección y desarrollo de la producción de la panela y se establece la cuota de fomento panelero.
El grupo agroindustrial Riopaila Castilla informa que:
No es propietaria de la patente del producto Policane a nivel nacional ni internacional, tampoco tiene vínculo jurídico y/o comercial con dicha patente.
Siempre ha reconocido al sector panelero por lo que representa en la economía del país y el dinamismo que genera; tanto el sector azucarero como el panelero, aportan positivamente y de manera relevante a la dinámica socioeconómica de las zonas donde operan.
Además de reconocer al sector panelero, actúa bajo el total cumplimiento de la ley y respeta la Ley 40 de 1990 por medio de la cual se dictan normas para la protección y desarrollo de la producción de la panela y se establece la cuota de fomento panelero.
Finalmente, por decisión unánime de la Junta Directiva de Riopaila Castilla, se ratifica que el único vocero autorizado es el Presidente y Representante Legal de la Compañía.
Las fundaciones Bibliotec, Caicedo González Riopaila Castilla y Colombina, presentan los 87 ganadores del concurso Dulces Cuentos, una iniciativa social que contó con la participación de 676 niños, niñas y adolescentes residentes de 8 municipios de Colombia, quienes plasmaron en un cuento o dibujo, como se imaginan el mundo luego de la cuarentena.
Las fundaciones Bibliotec, Caicedo González Riopaila Castilla y Colombina, presentan los 87 ganadores del concurso Dulces Cuentos, una iniciativa social que contó con la participación de 676 niños, niñas y adolescentes residentes de 8 municipios de Colombia, quienes plasmaron en un cuento o dibujo, como se imaginan el mundo luego de la cuarentena.
Los cuentos o dibujos de los ganadores, harán parte de una edición digital que se podrá encontrar en bibliotecas virtuales; además, cada ganador, de acuerdo a su categoría, recibe una ancheta familiar, dulces y libros o juegos.
Por municipio, se tienen 16 ganadores, en Florida; 8, en Pradera; 7, en Puerto López (Meta); 4, en Santa Rosalía (Vichada); 10, en Santander de Quilichao; 9, en Tuluá; 13, en Zarzal; y 20, de otras localidades.
A esta iniciativa se vincularon Bengala Agrícola, Colombina, Educar, Fundación Carvajal, Harinera del Valle y Riopaila Castilla S.A.
En la página de Facebook del concurso @ConcursoDulcesCuentos se estará publicando testimonio de los ganadores, imágenes y algunos otros momentos.
* Dulces Cuentos y las Fundaciones aliadas, se reservan el nombre de 15 ganadores quienes se encuentran bajo medida de protección del ICBF. Este grupo de niños y niñas han recibido mención especial y premio de acuerdo a las bases del concurso.
Así es como una asociación de pequeños productores rurales en Florida, Valle, está agregando valor a su producción. Ya tienen una planta de transformación y marcas registradas.
Lizeth Salamanca Galvis, especial para EL TIEMPO.
Quien viese las manos gruesas de José Alirio Trochez, su piel curtida por el sol y su porte de campesino veterano a la sombra de una mata de plátano, no dudaría en inferir que este es un hombre que ha trabajado toda su vida la tierra. José Alirio, en cambio, juguetea con una hoja fresca de musácea que sostiene entre sus dedos y, con toda la humildad que caracteriza a los de su tipo, increpa la apreciación: “llevo más de 50 años cultivando. Yo pensaba que sabía sembrar y me di cuenta que no sabía nada. No tenía técnica. Lo estaba haciendo mal”.
Más de cinco décadas le tardó comprender que la siembra sin aplicar Buenas Prácticas Agrícolas no siempre asegura buenas cosechas, que a las plantas también “hay que darles de comer” y que una vez brotan los frutos, es necesario hacerles un tratamiento adecuado para que conserven su calidad, desde que salen de la parcela hasta que llegan al mercado.
En su finca, ubicada en el corregimiento de Pueblo Nuevo, zona rural de Florida, Valle del Cauca, este pequeño productor exhibe con orgullo los racimos de plátano y de banano que ya están listos para corte. Enormes. Verdes. Casi perfectos. Sin golpes, cortes, ni abolladuras. Racimos de 40 y 45 kilos. De esos que en la jerga campesina llaman “de primera”.
José Alirio pertenece a la Asociación de Familias Campesinas de San Joaquín (Asofacasjo), una organización conformada por 63 familias productoras de plátano y banano, la mayoría víctimas del conflicto armado y conformadas por adultos mayores.
Entre 2018 y 2020, Asofacasjo fue beneficiaria de un proyecto de fortalecimiento de la productividad y la comercialización de la producción agrícola, desarrollado por la Fundación Caicedo González Riopaila Castilla (FCGRC) y coofinanciado por Innpulsa.
Se trata de una iniciativa que, durante 24 meses, ofreció capacitación y acompañamiento técnico a los agricultores para que incrementaran la calidad y la cantidad de sus cosechas y agregaran valor a su producción mediante la transformación y la generación de productos derivados.
Así mismo, les ofreció formación en desarrollo de competencias empresariales y en fortalecimiento organizativo que les permitiera autogestionarse y reducir su dependencia de intermediarios. El objetivo: que lograran acceder a nuevos mercados en condiciones más equitativas y justas.
El proyecto contempló, además, la construcción y dotación de un centro de acopio y transformación en un lote que fue entregado en comodato por la alcaldía municipal, así como el diseño y registro de marcas sociales para identificar y posicionar los productos con denominaciones de origen.
Hoy por hoy, Asofacasjo cuenta con cinco unidades de negocio que, en conjunto, son un ejemplo de economía circular: la primera vende plátano y banano fresco, de primera calidad; la segunda y la tercera, aprovecha aquellos frutos de no alcanzan altos estándares y transforma sus pulpas en harinas y snacks; la cuarta aprovecha las calcetas que se desprenden de la planta para elaborar artesanías y, finalmente, la quinta unidad de negocio reutiliza las cáscaras y demás residuos orgánicos que salen de los procesos anteriores y los convierte en compostaje para nutrir los cultivos. Así se cierra el ciclo.
“De no ser por este proyecto a nosotros jamás se nos habría ocurrido transformar nuestra producción –confiesa Conrado de Jesús Castaño-. Uno antes sacaba plátanos regulares, de esos que no compran en el mercado o que los pagan al precio que los intermediarios quieren. Entonces era mejor dejar que se perdieran en la finca o que se los comieran los animales. Ahora, podemos coger ese producto, procesarlo y sacarle más provecho”, cuenta el hombre.
Es viernes y son casi las 8 de la mañana en la plaza de mercado de Florida. Dos buses escalera se estacionan frente a la entrada principal. Varios hombres descienden y, rápidamente, empiezan a descargar canastillas llenas de plátano y banano con distintos grados de maduración.
En el puesto de frutas y verduras que tiene desde hace 40 años, Mery Yonda asegura que ha notado los cambios: “Ellos (los productores) han mejorado mucho. Ya no traen los racimos todos completos, golpeados y sucios. Ahora empacan bien, seleccionan los más grandes y, como uno sabe que el artículo es bien bueno, comprende que ese artículo vale más”, sostiene la comerciante.
A unos cuantos metros, Jhon Amilcar Mueces, administrador de la tienda Fruver Rebarato, asegura que está satisfecho con la relación comercial que, desde hace 10 meses, sostiene con José Alirio, quién es su proveedor de banano.
Unos kilómetros más allá del lugar, en inmediaciones del casco urbano de Florida, las operaciones en el centro de acopio y transformación de Asofacasjo no se detienen. Cuatro operarios, miembros de la asociación, se dividen las labores de lavado, pelado y corte de plátanos. Armados con gorros, guantes, batas y tapabocas aplican las Buenas Prácticas de Manufactura aprendidas. Los motores de la máquina deshidratadora rugen y cuatro horas después el molino está arrojando la primera montaña de harina.
Mientras, Sorley Reina saca las últimas monedas doradas del aceite burbujeante, Daniel Trochez y Katherine Ibarra apuran el empaque y sellado de los pasabocas que ya se enfriaron. En las bolsas transparentes se lee ‘Tradición Natural’. Esa es la marca de los snacks. La de harinas dirá ‘Mano Tierra’. Frutos de manos campesinas. “Productos del campo a su mesa” comenta Daniel.
“¿Cuándo unos campesinos como nosotros habían soñado con tener una planta de estas? Ahora es una realidad. Nos enseñaron a mirarnos como empresarios desde que sembramos”, confiesa Eva Villota, una de las agricultoras de la asociación.
Con el respaldo de la Fundación Caicedo González Riopaila Castilla, Asofacasjo ya ha participado en cuatro ferias comerciales y una rueda de negocios donde ha vendido sus productos y ha establecido contactos comerciales con potenciales clientes a los que espera venderles directamente su producción. Incluso, ya tienen una carta de intención de compra de uno de los grandes supermercados que operan en la zona.
De esta forma, el proyecto ha contribuido a mejorar la seguridad alimentaria de Florida. “Le estamos apostando a generar la capacidad para incrementar la disponibilidad de alimentos de calidad en el territorio y a encadenar el proceso desde la producción hasta la comercialización reduciendo las brechas que enfrentan los campesinos”, sostiene Ana Milena Lemos, directora ejecutiva de la fundación.
Ahora, el reto está en continuar acompañando a los pequeños productores en la obtención del registro sanitario Invima, en la consolidación de nuevos acuerdos comerciales y en el fortalecimiento de habilidades para la autogestión de su nueva empresa.
En las montañas de Florida, otrora corredor de las Farc, están pasando cosas buenas. Por sus trochas y caminos de herradura hoy circula plátano y banano. También mora, café y lulo. Así es como la agricultura le está ganando terreno a la coca. Así es como el campesinado se está quitando la estigmatizadora mancha de la guerra.
CIFRAS:
112 millones de pesos fueron invertidos en la construcción y dotación de la planta de acopio y transformación que beneficiará a 63 familias campesinas.
5 unidades de negocio desarrolladas para agregar valor a la producción agrícola y promover su acceso a nuevos mercados.
DESTACADO
“¿Cuándo, unos campesinos como nosotros habían soñado con tener una planta de estas? Ahora es una realidad. Nos enseñaron a mirarnos como empresarios desde que sembramos”.
La gestión de ayudas humanitarias durante el COVID-19 ha sido una de las prioridades de la Fundación Caicedo González Riopaila Castilla y de Riopaila Castilla, buscando mitigarimpactos en familias vallecaucanas. A hoy se han beneficiando más de 4.000 familias.
Mientras que el país implementa medidas de prevención y control frente a la propagación del COVID-Mientras que el país implementa medidas de prevención y control frente a la propagación del COVID-19, el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (WFP) con el apoyo de la FundaciónCaicedo González Riopaila Castilla inician la distribución de mercados a cerca de 1.000 familias enFlorida, Valle del Cauca.
Las entregas, que iniciaron el 18 de mayo, tienen una inversión prevista de 270 millones de pesos, garantizando la seguridad alimentaria y nutricional de 3.000 residentes deeste municipio durante la emergencia sanitaria ocasionada por la pandemia.
“La emergencia sanitaria por COVID-19 es una amenaza significativa para muchas comunidadesque ya se encuentran en condición de vulnerabilidad. El WFP ha adaptado sus distintas modalidadesde asistencia humanitaria alimentaria en tiempo récord para seguir apoyando a quienes más lorequieren en cada región junto con la Fundación Caicedo González Riopaila Castilla”, señalaMargalida Rueda, jefe de la Oficina de Terreno del Programa Mundial de Alimentos en Cali, quien añade: “Con la entrega de estas canastas de alimentos no solo garantizamos su seguridadalimentaria sino también se impulsan los mercados locales y fortalece la economía del territorio”.
Esta actividad se suma al interés que tiene el Grupo Agroindustrial Riopaila Castilla y su Fundación,por gestionar ayudas humanitarias que permitan mitigar los impactos del COVID-19 en lascomunidades donde opera, especialmente en comunidades étnicas y poblaciones con menos accesoa beneficios entre las que se destacan indígenas, afrodescendientes y campesinos, entre otros.
“El propósito principal del Programa Mundial de Alimento de las Naciones Unidas y de nosotros, laFundación Caicedo González Riopaila Castilla, es contribuir en los niveles de nutrición de lapoblación vulnerable durante la pandemia, por eso esta entrega está focalizada en indígenas deFlorida, quienes recibirán el 79% de los mercados; comunidades afrodescendientes que tendrán el17%; y el 5% restante, será para otras comunidades vulnerables ya identificadas”, afirmó Ana MilenaLemos Paredes, directora Ejecutiva de la Fundación Caicedo González Riopaila Castilla.
Los mercados incluyen productos de valor nutricional y energético adecuados como granos, frutas,hortalizas, proteína animal, carbohidratos y lácteos, entre otros, los cuales se estima cubren lasnecesidades de los beneficiarios durante un mes.
Estas iniciativas reflejan como acciones conjuntas en pro de la salud y seguridad de la ciudadaníadurante la pandemia pueden tener un impacto positivo en miles de habitantes del departamento parajuntos seguir salvando y cambiando vidas sin dejar a nadie atrás.
Familias campesinas ubicadas en veredas de Florida, Pradera y Zarzal, recibieronla donación de 150 kilogramos de semilla biofortificada de fríjol y maíz como parte de un convenio firmado entre la Fundación Caicedo González Riopaila Castilla,HarvestPlus y La Alianza de Bioversity International y el CIAT, con lo cual se buscael autoabastecimiento y generación de ingresos para campesinos impactados porel COVID-19.
Estos cultivos son de ciclo corto (entre 90 y 120 días para cosecha), y contienen más vitaminas y minerales desde su semilla que otras. Esto facilita el propósito de ambas entidades de promover seguridad alimentaria en poblaciones vulnerables con cultivos más nutritivos.
“Nuestro interés por la seguridad alimentaria de las poblaciones vecinas a nuestras operaciones, nos lleva no sólo a definir alianzas para el suministro de insumosagrícolas y semillas de excelente calidad y gran valor nutricional, sino que además, acompañamos el desarrollo de la cadena agrícola y comercial, buscando lasostenibilidad del proceso, el acceso a los alimentos y los ingresos a los productores que son familias campesinas, indígenas y afrocolombianas organizadas a través de grupos y asociaciones comunitarias de base”, afirmó Ana Milena Lemos Paredes,directora Ejecutiva de la Fundación Caicedo González Riopaila Castilla.
En Colombia ya se encuentran disponibles 4 tipos de cultivos biofortificados frutodel trabajo de HarvestPlus y la Alianza Bioversity International y el CIAT: “fríjol conhierro, maíz con zinc, arroz con zinc y camote con vitamina A. Todos estos cultivos contienen naturalmente mayores cantidades de vitaminas y minerales frente a las variedades convencionales, algo fundamental para mantener un sistema inmune fuerte y una buena salud en general. Los cultivos biofortificados son producidos en Colombia por pequeños agricultores”, afirmó Andy Jarvis, director General Asociado para Investigación, Estrategia e Innovación de la alianza.
Nuestro SubprogramaSeguridad Alimentaria, cumple siete años en los que más de 500 campesinosSeguridad Alimentaria cumple siete años donde más de 500 campesinosvallecaucanos y 14 organizaciones de productores agrícolas se han beneficiado de semillas, orientación técnica, administrativa y comercial.
Descargue el Comunicado aquí y Escuché aquía nuestra Directora.
La iniciativa social de las fundaciones BiBliotec, Colombina y Caicedo González Riopaila Castilla, que beneficia a niños, niñas y adolescentes de los municipios de Florida, Pradera, Tuluá y Zarzal, en el Valle del Cauca, y de Santander de Quilichao, en el Cauca.La iniciativa social beneficia a niños, niñas y adolescentes de los municipios de Florida, Pradera, Tuluá y Zarzal, en el Valle del Cauca, y de Santander de Quilichao, en el Cauca. Inicia el viernes 24 de abril y finaliza el sábado 9 de mayo,
Las fundaciones BiBliotec, Colombina y Caicedo González Riopaila Castilla se unen para crear el primer concurso de cuentos dirigido a niños, niñas y adolescentes entre los 4 y los 14 años de edad, residentes de Florida, Pradera, Santander de Quilichao, Tuluá y Zarzal, quienes alrededor de un cuento, ilustración o vídeo, según la categoría, compartirán al jurado cómo se imaginan el mundo después de la cuarentena.El concurso denominado Dulces Cuentos inicia el viernes 24 de abril y finaliza el sábado 9 de mayo, fecha en la cual se procederá con la preselección de los cuentos, buscando que el jurado presente el 6 de junio, tres ganadores por municipios, por cada una de las cuatro categorías, para un total de 60 niños, niñas o adolescentes ganadores.
Estas son las categorías:
– Categoría A, para niños y niñas entre los 4 y 7 años de edad, quienes a través de una ilustración o dibujo podrán participar compartiéndole al jurado cómo se imaginan el mundo después de la cuarentena;
– Categoría B, para niños y niñas entre los 8 y 10 años, quienes a través de un cuento, entre 2 y 3 páginas, registrarán su participación;
– Categoría C, para niños, niñas y adolescentes entre los 11 y 14 años de edad quienes participan con un cuento escrito e ilustrado, entre 5 y 6 páginas;
– Categoría D, para niños, niñas y adolescentes en condiciones excepcionales, entre los 4 y 14 años de edad, quienes de acuerdo a su condición física o motora especial podrán participar con un vídeo.
Nota: Cada uno de participantes deberá enviar un vídeo narrando o explicando su cuento o dibujo, según categoría; además, se deberá contar con la autorización por parte de los padres o acudiente legal.
En la página de Facebook Concurso Dulces Cuentos, se detallan las condiciones de participación, además los teléfonos de contacto y el correo oficial del concurso: concursodulcescuentos@gmail.com.Los premios para los ganadores serán libros infantiles y anchetas de alimentos por valor de $200.000 para los primeros puestos, $150.000 para los segundos puestos y de $100.000 para los terceros puestos. Los criterios de evaluación, son para el vídeo: creatividad, articulación, fluidez, ritmo, expresividad y volumen; y para los cuentos: coherencia textual, interés, creatividad, redacción y ortografía.